lunes, 9 de febrero de 2009

Eso no tiene nombre o si ... "MARCIAL MACIEL"

Hay poco que agregar a esto, más solo aquellos que defienden a ultranza a este tipo de personas porque hasta esa palabra le queda grande y como dice al final del artículo; Porque, sí, Maciel era un fraude, un estafador, uno que dejó muchas víctimas a su paso. Pero tuvo cómplices. Muchos cómplices. con eso me despido ojalá y les interese por lo menos a algunos que no nos chupamos el dedo.

Hoy la Orden, en contradicción con sus prácticas habituales —la negación de la crítica y el desprecio para quienes no abrazan el discurso, la hostilidad o el ostracismo abierto para quienes renuncian a éste y el culto a la personalidad de Maciel— acepta, renuente pero públicamente —la carta abierta de Corcuera, disponible en el sitio web de la Orden, es una antología de vaguedades—, que Marcial Maciel, “Nuestro Padre”, como ellos le llaman con reverencia, tuvo una amante y una hija con ésta. Pero de las añejas acusaciones de abuso sexual y de su adicción a la Dolantina —un derivado de la morfina—, ni una palabra. La pregunta es: ¿Por qué hoy acepta la Orden cuando menos ese pecado si siempre negó los demás?

Quizá porque es difícil probarle al fundador el abuso de sustancias o el de menores, a pesar de numerosos indicadores de lo contrario: allí están los inocentes rumores entre la congregación femenina respecto a los muchos dolores que padecía “Nuestro Padre” y que “ni las drogas más fuertes” podían curar, y los testimonios de los vejados. Pero las pruebas de ADN hacen de la paternidad algo comprobable más allá de cualquier duda: todo apunta a que la atípica confesión de falibilidad obedece, más que al deseo de limpiar la casa, a la necesidad de “enfrentar en mejor posición una posible demanda por la herencia”, como dijo el experto en antropología de las religiones Elio Masferrer a AFP el jueves 6. Una demanda por la herencia o un chantaje millonario a manos de alguien que sabe tanto de las abultadas arcas de la orden como de la doble vida de Marcial Maciel.

Pero procrear una hija es el menor de los pecados de Maciel. Porque la Legión, con sus 800 sacerdotes con presencia en 22 países y más de 50 mil miembros arropados por su brazo laico, el Movimiento Regnum Christi, ha sido comparada con los cultos religiosos más fanatizantes y denunciada no pocas veces, aunque nunca en México, por “lavado de cerebro” y abuso de confianza. Apenas el pasado junio, Edwin F. O’Brien, el arzobispo de Baltimore, quiso expulsarlos de su diócesis por “falta de transparencia en sus operaciones”, pero fue convencido por oficiales vaticanos de imponerles en vez medidas de control restrictivas.

http://impreso.milenio.com/node/8529704
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Un simple Catarro

Cruz López Aguilar, dirigente de la CNC, aseguró que la Secretaría de Agricultura complicó los programas de apoyo a los campesinos al negarse sistemáticamente a respaldar a los pequeños productores y ha mantenido una “oposición perruna” a atender sus reclamos y también apuntó que es inadmisible la posición gubernamental de no congelar el precio del diesel, el cual es más barato en Estados Unidos que en México.

En nombre del FSM habló Martín Esparza, secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), quien planteó que se ha mentido respecto de la intensidad de la crisis, pues no es una “gripita” ya que son “los banqueros y empresarios, con la complicidad de los gobiernos, quienes están quebrando la economía mundial”. Y preguntó a los manifestantes: “¿Vamos a seguir permitiendo que nos hagan pagar una crisis que no generamos?” y se escuchó un “¡No!” en todo el Zócalo.

http://www.jornada.unam.mx/2009/01/31/index.php?section=politica&article=003n1pol


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Maltrato Animal

La palabra animal proviene del latín anima, que significa alma, soplo o aliento vital. Un ser animado es un ser dotado de vida. Los humanos somos una especie animal emparentada con los chimpancés; sin embargo, las teologías y filosofías occidentales han creado un ego especisista (discriminación por especie) que obstaculiza la aceptación de nuestra animalidad. Hay un cierto estatus semidivino para lo humano.

Se ha llegado a decir que los animales no tienen alma o que los humanos no somos animales. La ignorancia del significado de la palabra animal está relacionada con el antropocentrismo (sólo las necesidades humanas importan) o el especismo, alimentados desde las religiones judeo-cristianas hasta una ciencia carente de ética. Un científico que tortura a animales en un laboratorio (muchas veces para obtener resultados ya conocidos) viola la regla de oro de la ética, pues a él no le gustaría que le hicieran lo que él le hace a los animales no humanos con los que experimenta. Carece de consideración a la vida y a la capacidad de sufrir de otros seres; no tiene conflicto moral con ello, al igual que un cazador o un torero.

http://www.eluniversal.com.mx/notas/573148.html

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viernes, 6 de febrero de 2009

Tarzán vs Quetzalcóatl

Salvador Novo


Un dilema se plantea al escritor de los textos: ¿Dará en su libreto una información arqueológica que el curioso o el estudiante puede ampliamente hallar en libros? O bien, ¿puede, como en Egipto, narrar y escenificar la historia relacionada con las pirámides? Este sería el camino obvio y sencillo, si se conociera la historia teotihuacana, pero no se conoce. Carecemos de nombres de reyes, caudillos, sacerdotes, héroes, fuera de Quetzalcóatl y su símbolo constantemente reiterado. Tenemos, en cambio, los mitos bellísimos de significación eterna, y todos relacionados con los monumentos frente a los cuales se instalarán los espectadores.

El domingo fui a Teotihuacán. Quería instalarme en silencio frente a lo que verán quienes asistan al espectáculo. Pienso todavía irme a pasar allá unas noches. Había miles de visitantes, jóvenes en su mayoría; tanto, que muchos eran capaces de trepar sin fatiga los sesenta y tres metros de la pirámide del Sol. Y todos recorrían con orgullo y respeto los monumentos: la Calle de los Muertos, el Quetzalpapálotl –cuyo interior visité, guiado por don Jorge R. Acosta. Y de pronto, voy viendo algo que mis ojos se resistían a creer: al pie mismo de la pirámide de la Luna, sobre la plataforma central de la plaza, ¡un set de cartón! ¡Y al fondo, un par de chozas puntiagudas! ¡Y abajo del Quetzalpapálotl, un muro de cartón con una reja al centro!

¿Qué era aquello? Me lo explicaron: se va a filmar una película. Una película norteamericana, ¡de Tarzán! ¡Con leones! ¡De suerte que para esto erigieron las pirámides los gigantes! ¡Para esto exhumó don Leopoldo Batres la de la Luna en 1905! ¡Para esto don Eusebio Dávalos Hurtado creyó ver el cielo abierto cuando el gobierno del licenciado López Mateos autorizó una erogación de 26 millones de pesos para las exploraciones y reconstrucciones realizadas en tres laboriosos años! ¡Para que se filmara allí una película de Tarzán! ¡Para que toda esa grandeza le sirviera de set a un cirquero!

Ardí en sacrosanta ira. No me cabía en la cabeza semejante sacrilegio. Pienso que debe haber alguna autoridad consciente que lo impida. No me imagino que el gobierno griego permitiría que en la Acrópolis se hiciera una película de Tarzán; ni que el de Egipto permita una blasfemia semejante con sus pirámides. Yo no puedo hacer nada más que clamar. E ir de asombro en asombro cuando al día siguiente veo en un diario consignada la simple noticia de que se está filmando esa película en Teotihuacán, ¡y que qué bueno, porque están empleando en ella a mil quinientos extras! ¡Un plato de lentejas!

Me explico un poco que el autor de esa información la dé como si nada; por muy mexicano adoptivo que ya sea, el buen Juan Manuel Tort es español, y no puede sentir suyo lo prehispánico, ni medir el alcance de la ofensa que se le infiere con semejante churro. Él es cronista de cine, y da su nota, y se congratula de que se hagan películas.

En el teatro de Margarita Urueta, cuando el lunes fui a ver su pieza, y la de Ionesco, platiqué en el pórtico con algunas personas acerca de aquel desacato. Estaba ahí otro cronista de cine y teatro. “Ojalá usted dijera algo. Es espantoso.” Pareció convenir conmigo. Y hoy en la mañana, voy viendo en su página una nota: “Salvador Novo contra Tarzán”, y luego, vaguedades. Hacer un chiste debe haber sido todo lo que se le ocurrió. ¿Estaré solo en mi indignación? Para el lunes, en Novedades, he escrito mi artículo sobre ese asunto: “Tarzán y Quetzalcóatl.” Veremos qué sucede. Cuando menos, que en ese artículo y en esta carta conste mi más enérgica protesta.

¿Somos todos culpables de un abyecto comercialismo con lo prehispánico? Examino mi propia conciencia y encuentro en ella fragmentos de episodios que se parecen mucho a la culpa que induzco.

Ya le he contado a usted que suelen visitarme los inditos que venden ídolos entre falsos y buenos. Su autenticidad me preocupa menos que su belleza; porque después de todo, están hechos por las mismas manos y con el mismo barro unos que otros, apenas con unos siglos de diferencia.

Una mañana de la semana pasada me trajeron nueve ídolos preciosos. Después de mucho regatear, me los dejaron en mil cuatrocientos pesos el lote. Los deposité en el Tecuhtlacualoyan, con los demás, mientras decidía dónde y cómo colocarlos.

Al rato coincidieron en el comedor: por su lado, Gustavo Alatriste y Luis Buñuel, y por el suyo, Víctor Manuel Villaseñor. Se juntaron y decidieron comer en el Tecuhtlacualoyan, más en privado; de modo que vieron mis ídolos; y Villaseñor cogió uno particularmente hermoso, y me preguntó: ¿Cuánto pagaste por éste? Yo, por presumirle, le dije que quinientos pesos, pues cuando no sabía regatear, he pagado eso y más. “Te doy setecientos”, me retó. “No, no vendo mis ídolos.” Insistió, me seguí negando. “Doy mil”, sugirió Gustavo, y en voz baja, me indicó que quería regalárselo a Villaseñor.

¿Cómo pues negarme? Acepté el cheque, se llevaron mi ídolo precioso, y los restantes ocho me salieron, en consecuencia, al razonable precio de cincuenta pesos cada uno.

¿Hice mal? ¿Tan mal como los que permiten que se filme Tarzán en las pirámides? Creo que bastante menos.

Ya había yo dado por concluida esta carta cuando recibí la más estimulante y grata, y ciertamente inesperada y venturosa, de todas las noticias de la semana: el señor licenciado Moya Palencia, director de Cinematografía, al leer en El Universal, la pequeña nota “Salvador Novo contra Tarzán” de que le hablo a usted arriba, procedió, en el acto, a enviar a un inspector a Teotihuacán. El inspector certificó que la autorización de filmar ahí esa película provenía de Educación; que esta dependencia había obrado, al concederla, de buena fe y sobre el supuesto de que tal historia suceda en un país imaginario, y sobre la recomendación de que indirectamente sería bueno para el turismo que se miraran las pirámides en las pantallas.

Pero los productores no tenían permiso de construir, como lo habían hecho, sets ni postizos sobre los monumentos. Esta transgresión invalidaba su permiso, y el licenciado Moya Palencia procedió a cancelarlo, a recoger los rollos ya filmados ahí, y a suspender lo que iba a seguir.

Fue el propio señor licenciado Moya Palencia quien tuvo la atención, que le agradezco profundamente, de telefonearme estos hechos, y de decirme que celebraba mi oportuna voz de alarma.

Es ciertamente estimulante ver que un funcionario hace caso inmediato de una voz que parecía clamar en el desierto. Porque era un desierto el de las páginas de cine de todos los periódicos, que ignoraban o se callaban que se estuviera cometiendo o a punto de consumar la atrocidad que sólo yo señale.

Ya para esa hora había yo enviado a Novedades mi artículo furioso del lunes 15. No lo retiré. Pienso que su publicación, aun cuando ya no parezca tener el objeto de impedir lo que ya se frustró, puede servir para que no se repitan en lo futuro amenazas semejantes a la dignidad de nuestros monumentos. Simplemente rogué a Novedades que añadiera una línea con el anuncio de que el peligro se había ya conjurado.

Texto incluido en el volumen La vida en México en el periodo presidencial de Gustavo Díaz Ordaz, publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes

Nota original
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miércoles, 4 de febrero de 2009

Enterate en que se gasta tu dinero

Originalmente publicado por Pomponio

Sabias que Felipe Calderon se gasto 74520 pesos, del dinero de todos los mexicanos, en la comida de la fiesta de uno de sus hijos?

Aqui otros gastos:

1. Bancomext - Asesoria para crear “un organismo promotor de exportaciones”…¡Puta madre! ¿Pos no se supone que esa es la función del Bancomext? http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=CONTRATO98&_idDependencia=06305

$2,988,988 – 15/01/2007

2. Bancomext - Háganme el recabrón favor…fiesta de Halloween http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=20070335&_idDependencia=06305

$150,000 – 26/10/2007

3. SHCP – Función de circo
http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=AD127/2005&_idDependencia=6

$315,000 – 31/12/2005

4. Bancomext - ¡Tequila! http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=20070362&_idDependencia=06305

$203,484 – 16/11/2007

5. Presidencia - para el cumpleaños de uno de los niños de fecal…
http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=AD-119-07&_idDependencia=02100

$74,520 – 17/07/2007

6. Show cómico musical en LOTENAL…
http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=P-AD-203-06&_idDependencia=6750

$86,250 – 23/10/2006

7. CONAPRED gasta cien mil pesos en estudiar a las trabajadoras sexuales de la Merced.
http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=SG/CONAPRED/CNES/14/2008&_idDependencia=04410

$100,000 – 12/06/2008

8. SHCP: Curso “Chef por un Día” presentado en la SHCP o como darle de tragar a Carstens
http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=0000000000000000000006607-315&_idDependencia=06101

$219,000 – 19/06/2008

9. Banobras - pagó por un seminario sobre “la sexualidad del preescolar”. ¿Invitaron al arzobispo?

http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=OS/094/2007&_idDependencia=06320

$13,600 – 13/08/2007

10. Pemex - Finalmente, ¿para que chingaos quiere PEMEX un maniquí de plástico con pelo largo? http://www.portaltransparencia.gob.mx/pot/contrataciones/consultarContrato.do?method=consultaContrato&id.idContrato=4200092370&_idDependencia=18572

$19,716 (¿es que incluye una bomba de succión?) - 20/11/2007
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martes, 27 de enero de 2009

Finales de junio (enero): hacia un mercado libre

Durante, más o menos, las dos primeras semanas del cerco de San Cristóbal, ningún funcionario ladino se dejó ver en público, tampoco ningún policía, ni un policía de tránsito ni un colector de impuestos del mercado. Ni uno solo. ¡Habían desaparecido! Estaban tan atemorizados de los zapatistas que se escondieron.
Pero en el momento justo en que estuvieron seguros de que el ejército zapatista se había retirado y ya no regresaría, ¡já!, de inmediato aparecieron de vuelta los policías de tránsito, quitando las placas a los vehículos, los policías municipales aporreando beodos, y los colectores de impuestos corriendo a las pobres mujeres que procuraban vender sus jitomates y limones en las esquinas de las calles. De repente, cuando los zapatistas se fueron, dejaron de tener miedo. Pero cuando los zapatistas estaban aquí, se quedaron en sus habitaciones, con las cortinas cerradas, temblando de miedo. Ni siquiera podían acostarse con sus mujeres de tan asustados que estaban.

¿Se dan cuenta de lo que esto significa? Que ellos estaban aterrorizados por los indígenas —porque eso son los zapatistas, son indios—. Cuando nosotros, los otros indígenas, nos dimos cuenta de ello, de inmediato nos sentimos fuertes. Fuertes como los zapatistas. Los mestizos de San Cristóbal siempre nos habían menospreciado solamente porque no hablábamos correctamente el español. Pero ahora todo había empezado a cambiar.

Un ejemplo de esto es que, a mediados de enero, cuando los funcionarios estaban todavía escondidos, los indígenas vendedores de carbón de leña se reunieron y formaron la Organización Zapatista de Vendedores de Carbón de Leña. Después, sin pedirle permiso a nadie, se trasladaron del baldío en el cual siempre se habían visto obligados a vender en tiempos anteriores, a la calle exactamente al lado del mercado principal.

El hecho es que el carbón de leña es verdaderamente sucio. Todo a su alrededor se cubre de un polvo negro, por lo que los funcionarios del mercado siempre los habían mantenido lejos de la sección del mercado que frecuentaban la “gente decente” y los turistas. Sin embargo, al no haber nadie que los detuviera, los vendedores de carbón de leña pudieron estar cerca de todos los demás.

Pero había también muchos otros indígenas que siempre fueron relegados a las afueras del mercado. Cuando estas gentes vieron que los vendedores de carbón de leña habían cambiado de ubicación sin pedirle permiso a nadie, comenzaron a llegar, preguntando si ellos también podrían trasladarse. ¡Híjole! ¡De pronto hubo doscientas personas sentadas en filas ordenadas vendiendo verduras, y frutas, y carbón de leña, en lo que antes solía ser el estacionamiento donde la gente rica dejaba sus vehículos! El primer día que se reunieron allí, el líder de los vendedores de carbón les dirigió un discurso. ¡Hermanos y hermanas!, exclamó, ¡no tengan miedo! Muchos de nosotros estamos ahora vendiendo aquí, en esta calle. Permitamos a todos aquellos que siempre han sido forzados a vender afuera de las partes traseras de los camiones, a todos aquellos que han sido empujados a las afueras del mercado, que vengan aquí, al centro, con nosotros. ¡Permitámosles que vengan y ocupen un sitio en estas hileras que hemos hecho y después veremos si los funcionarios se atreven a decir algo! Sólo una cosa les digo a todos aquellos que se reúnan con nosotros: ¡no quiero oír a nadie que hable de tener miedo! ¡Si permanecemos unidos y firmes, no tenemos nada que temer! Todos los mercachifles indígenas saltaron poniéndose de pie. “¡Estamos contigo!”, respondieron con alegría.

De modo que temprano, cada mañana, todas estas gentes venían, se ubicaban en pulcras hileras y extendían sus mercaderías en el suelo.

Pero llegó finalmente el día en que el administrador del mercado regresó. Puesto que él es el jefe del mercado y de todas las calles que lo rodean, se plantó frente al primer vendedor de carbón de leña que vio y le demandó: ¿quién te autorizó a vender acá? Nadie tiene que darnos permiso ya que nosotros pertenecemos a una organización. ¿Qué chingada de organización? ¡Levanta toda esta mierda y vete al infierno, carajo, fuera de aquí, antes de que me enoje, gritó el administrador, no quiero oír ni una palabra más de ninguno de ustedes, culeros! ¿Vas a obedecer o no, hijo de la chingada?

¡Madre de Dios! Se lo veía realmente furioso. No, nosotros no nos quitaremos de aquí. Somos pobres y humildes y necesitamos vender para poder comer, respondió tercamente el indio. Entonces, por fin, habló el dirigente de los vendedores de carbón de leña. “Te ves muy valiente ahora”, le dijo al administrador en forma apacible, “pero cuando los zapatistas estaban aquí no dijiste nada porque estuviste escondido atrás de las faldas de tu mujer. Hasta ahora es que has tenido los huevos de hablar. Entonces, ¿quién es el culero? Tal vez sería mejor para ti que te quedaras callado, porque, si nos corres, nos aseguraremos que el mando de los zapatistas sepa tu nombre y lo pondremos al tanto de la clase de hombre que eres. Puedes ganar hoy, pero tal vez deberías pensar lo que te costará en el futuro”.

¡Hijo! ¡Nunca antes un indio le había hablado en esa forma al administrador! Él empezó a temblar, quién sabe si de miedo o de rabia, y después se volteó y desapareció sin decir ni una palabra, llevándose a todos sus cobradores de impuesto con él.
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Principios de enero: preparativos y visitas

“Antes de la invasión de San Cristóbal, todo mundo siempre hablaba acerca de cómo los soldados de la base militar que custodiaban la entrada sur de la ciudad habían distribuido trampas alrededor de todo su puesto y de cómo las habían arreglado de tal manera que nadie se animara a atacarlos alguna vez. Si los pobres indígenas, en alguna ocasión, se atrevieran a dar problemas, se decía, los soldados acabarían con ellos allí mismo, antes incluso de que pudieran salir del bosque. Los oficiales del ejército son maestros en el arte de matar, decían, y todo lo que tienen que hacer todos los días, su única tarea, es enseñar a los soldados recientemente reclutados a matar. Y como si todo eso no fuera suficiente para ahuyentar a un grupo de campesinos andrajosos, decía todo mundo, los soldados tenían también cantidades de bombas almacenadas en su fuerte. ¡Y éstas eran nada menos que bombas especiales para matar indios!

K´elavil, mira, según lo que decía la gente, los soldados habían sujetado un alambre especial alrededor de sus barracas, el que estaba conectado a una bomba cada pocos pasos. Si los malditos indios alguna vez se atrevían a acercarse, decían, todo lo que los soldados tenían que hacer era incorporarse de sus camastros y tocar el alambre con algo de metal —como, por ejemplo, una corcholata de cerveza— y todas las bombas explotarían. Y si los indios trataban de cortar el alambre, también explotarían las bombas.

Pero, por supuestos, los soldados tienen fama de no dormir nunca, así que, en primer lugar, los indios nunca podrían siquiera acercarse a las bombas. Los soldados se figuraban que nadie podría alguna vez atravesar la línea de bombas. Pero, después de todos esos preparativos, ¿qué ocurrió? El primero de enero, ¡los soldados estaban despiertos cuando los zapatistas arribaron a San Cristóbal! ¡Pero roncando! No vieron a los zapatistas cuando entraron por los puestos de control junto con los otros pasajeros de los autobuses de segunda clase. No se dieron cuenta de que los zapatistas salían de los camiones en la terminal de autobuses y caminaban hacia el centro de la ciudad. ¡No vieron nada! Y cuando los soldados despertaron, ¡los zapatistas ya habían rodeado el Palacio de Gobierno, y habían ubicado sus propias guardias alrededor de la ciudad! Después de todo, ¡fue el ejército el quedó fuera de la ciudad, refugiado en sus barracas! ¡Los zapatistas triunfaron ignorándolos, simplemente! ¡No fue sino hasta el día siguiente, cuando ya habían concluido lo que debían hacer en la ciudad, que los zapatistas finalmente fueron a visitar a los soldados!

Los zapatistas son solamente indígenas, pero lo que olvidaron los oficiales del ejército es que los indios también son hombres. Y puesto que son hombres, también podían estar armados y entrenados igual que el ejército. Todo lo que necesitaban era la idea. ¡Y cuando ésta surgió, el desarrollo de su pensamiento fue mejor que el del ejército! ¡Ellos hicieron tontos a los oficiales quienes eran maestros en el arte de matar! Desde ese día, todos nosotros, incluso aquellos que no somos enemigos del gobierno, sentimos algo así como risa, cosquilleándonos en la garganta.

Si hay un parte triste de todo esto es que, a pesar de que los zapatistas son seres humanos, han tenido que vivir escondiéndose desde ese momento hasta ahora. No pueden dormir en sus propias camas ni habitar en sus propias casas, sino que deben permanecer escondidos en cuevas en la selva. Incluso si quieren tener niños, como cualquier otra persona, deben tener relaciones en las cuevas. ¡Como los armadillos!”
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