jueves, 24 de junio de 2010

Una gran victoria puertorriqueña

Ángel Guerra Cabrera
En 1898 Estados Unidos, en su debut imperialista, se apoderó por las armas de Cuba y Puerto Rico con el propósito de controlarlas y usarlas como trampolín de su arremetida expansionista al sur del río Bravo. Al mismo tiempo frustraba la victoria de dos procesos independentistas que estaban indisolublemente ligados. Tanto, que el artículo primero de los estatutos del Partido Revolucionario Cubano (1892) proclamaba que éste se creaba para luchar por la independencia "absoluta" de Cuba "y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico"; y los próceres borinqueños Eugenio María de Hostos y Ramón Emeterio Betances previeron anticipadamente, al igual que su compañero y fundador de ese partido, el cubano José Martí, la necesidad de unirse frente a la amenaza expansionista estadunidense. Cuba, aunque consiguió en 1902 la independencia formal y la creación del Estado-nación, fue convertida en protectorado yanqui y solamente llegó a ser realmente independiente con el triunfo de la revolución el primero de enero de 1959. Puerto Rico es el único país de América Latina que todavía hoy mantiene la condición de colonia no obstante que su pueblo ha luchado con denuedo por su autodeterminación e independencia y reafirmado y enriquecido en ese proceso su indómita identidad nacional. No es gratuito, por eso, que el Comité de Descolonización de la ONU haya convocado en estos días a una sesión especial para exigir a Estados Unidos que garantice el derecho del pueblo boricua a su autodeterminación.
Sin este antecedente no puede entenderse a cabalidad la trascendencia política y cultural de la radiante victoria obtenida por el estudiantado de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en la huelga de dos meses que acaba de concluir en defensa del derecho de los jóvenes a la educación pública. Los estudiantes, que conquistaron el apoyo de grandes sectores del pueblo castigados por las medidas neoliberales del gobernador anexionista Luis Fortuño, consiguieron casi todo lo que exigía su pliego petitorio y en la primera asamblea nacional celebrada en la historia de la UPR con la asistencia de representantes de los 11 planteles confirmaron los acuerdos a que llegó el Comité Nacional Negociador con la directiva de la casa de estudios. Adicionalmente, la asamblea se pronunció por un voto preventivo en favor de decretar una nueva huelga general en caso de que se intente aumentar las cuotas de matrícula: “El estudiantado se opone a que se aumenten los costos de estudio, sobre todo a la imposición de una cuota en enero de 2011… y dejamos claro que haremos todo lo necesario para detener esa cuota”. La huelga estudiantil de Puerto Rico se distingue por la vibrante y singularmente creativa militancia de sus protagonistas, para la mayoría de los cuales ésta era su primera experiencia de participación política, y por su radicalismo democrático, ejemplo para las nuevas generaciones de América Latina, en especial en estos tiempos en que el sistema dominante intenta –y logra con frecuencia– enajenar a los jóvenes con el consumismo y alejarlos de la actividad política.

En las luchas sociales y políticas de Puerto Rico, debido a su condición colonial, se manifiesta con particular énfasis –explícita o implícitamente– la resistencia frontal contra la dominación de Washington. Ello favorece la vinculación de las reivindicaciones nacionales con las sociales, el impulso de unas por otras, un ingrediente indispensable en las luchas de liberación de los países dependientes. Así, los estudiantes de la UPR –y los docentes que se les han sumado en número creciente– están luchando contra una directiva de la entidad calificadora de universidades de Estados Unidos que urge a reducir drásticamente la contribución a la universidad del presupuesto del llamado Estado Libre Asociado. A la vez, se enfrentan a una camarilla neoliberal entronizada en la administración universitaria que, a tono con las directivas imperiales, ha endeudado alegremente al alto centro docente mientras intenta descargar los costos sobre los estudiantes. El objetivo es privatizar la UPR, liquidando así un centro de educación pública que ha llegado a ser crucial en el fomento del pensamiento crítico, el desarrollo del arte y la investigación científica y, en suma, la preservación de la identidad y la conciencia nacionales de Puerto Rico.

Uno de los voceros estudiantiles dijo una frase lapidaria a propósito de la victoria lograda con la huelga: "Este movimiento no se queda aquí, continúa".

Leer mas...

martes, 15 de junio de 2010

Para entender San Juan Copala (libros para descargar)

SAN JUAN COPALA: DOMINACIÓN POLÍTICA Y RESISTENCIA POPULAR
DE LAS REBELIONES DE HILARIÓN
A LA FORMACIÓN DEL MUNICIPIO AUTÓNOMO

En nueve capítulos López y Bárcenas explica las experiencias de organización política y social que han tenido las diversas comunidades, barrios y autoridades de esta región, hasta llegar a la conformación del municipio de San Juan Copala, comunidad asediada por grupos paramilitares pertenecientes a la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), que el pasado 28 de abril emboscaron a una caravana de derechos humanos, asesinando a dos de sus integrantes.

Este es un libro que, sin duda, ayudará a entender lo que el autor ha llamado la “crónica de una represión anunciada”.

Descargar el libro

LA PERSISTENTE UTOPÍA TRIQUI: EL MUNICIPIO AUTÓNOMO DE SAN JUAN COPALA

“Cuando las últimas horas del día 31 de diciembre del año 2006 están partiendo para dar paso al año nuevo varias sombras cruzan las montañas que rodean la comunidad triqui de San Juan Copala y se van acercando a ella. Son las sombras que proyectan los hombres y las mujeres de distintos barrios, quienes ocultos bajo los árboles que esconden las veredas hechas camino a fuerza de tanto andarlas, caminan en completo orden y silencio. La luz de la luna alumbra su paso, cauteloso y firme, descubriendo a los hombres y mujeres que en grupos se van concentrando en ese Chuman’a, centro ceremonial y político desde tiempos remotos en que los triquis llegaron al territorio que ahora ocupan y actual capital política de la región triqui baja. Van a la ceremonia de instalación del municipio autónomo de San Juan Copala”.

Descargar el libro


Leer mas...

Autonomía prohibida




Leer mas...

TERCER aniversario de la represión en Ixhuatlán de Madero, Veracruz

El 10 de junio de 2007 los Dorados de Villa tomaron tierras. El gobierno los desalojó: “Habían encarcelado a diez compañeros, quienes están siendo procesados, porque los tienen firmando en Chicontepec cada 15 días.”

Gabino Flores Cruz no fue detenido. Logró escapar, pero no puede llegar a su comunidad porque hay órdenes de aprehensión contra él. “Los pistoleros de los caciques han andado pa´ arriba y pa´ abajo, a ver cuándo iba yo a regresar. Por eso no he podido ir.”

Las luchas por las tierras en la región empezaron desde 1937, 1938 y 1941. Hubo una resolución presidencial en favor de los campesinos. Debió haber una diligencia para llevar a cabo la ejecución y entregarlas a los campesinos, pero no todas las tierras les fueron dotadas. Hubo pendientes: “No se llevó a cabo la ejecución total, fue parcial. Quedaron pendientes 480 hectáreas. Buscamos retomar esas tierras que quedaron inconclusas”.

Son, aseguran los campesinos, “tierras de primera calidad, pura tierra fértil. Aproximadamente 480 hectáreas. Las tiene la familia Faisal, una familia que en los tiempos de guerra en Arabia se vinieron a refugiar a México. Fue como en los años sesenta. Empezaron a trabajar y acaparar esas tierras por medio del dinero. Empezaron a pagar peones para trabajarlas. Así se fueron apropiando ilegalmente. Ahorita tienen como ocho peones.”

Las tierras están “a orillas de manantiales y ríos. Hay agua en abundancia, son zonas muy fértiles para el campo, porque en tiempos de sequías se pueden regar. Con esas tierras se pueden beneficiar unos ciento veinte campesinos.”

Tenemos la resolución presidencial, argumentan los campesinos: “Los caciques impidieron que se llevara a cabo la ejecución, que les quitaran esas tierras para pasárselas a los campesinos.”

Los Dorados de Villa metieron solicitudes de ampliación del ejido, pero el gobierno “nunca nos dio una resolución favorable, pues ya se había modificado el artículo 27 constitucional y ya no hay tierras dotación de tierras”. No obstante siguen “solicitando la ampliación de las tierras, porque no se ha llevado a cabo la ejecución.” Entregaron un primer documento en 2005 ante el Tribunal Agrario Unitario y el Registro Agrario, para la dotación de tierras, pero “nos dijeron lo mismo: que no hay tierras. Siendo que estamos viendo que en la comunidad hay tierras en abundancia.”

Cuando ya habían agotado los recursos y trámites, y cansados de que les dijeran: “no se puede, ya no hay tierras, por eso fue la decisión de los campesinos de tomar las tierras y ponerse a trabajar. El gobierno mandó al delegado Roberto Álvarez Salgado para supuestamente negociar. Estábamos en diálogo y ellos traicionaron el diálogo que habían propuesto, se vino la represión.”

En asamblea decidieron tomar las tierras “para ponernos a trabajar y mantener las familias. Sesenta y cinco gentes, aproximadamente. Las recuperamos el 10 de junio de 2007.” Decidieron hacerlo en ese día porque “en esa fecha el gobierno federal llevó a cabo una fuerte represión contra organizaciones que andaban en plan de protesta”. Se refieren al Jueves de Corpus, del 10 de junio de 1971, cuando el gobierno de Echeverría usó a los paramilitares “Halcones” contra la primera marcha estudiantil posterior a la masacre cometida por el ejército el 2 de octubre de 1968.

Los Dorados de Villa vieron que “muchos campesinos no tenían ni un pedazo dónde trabajar, dónde vivir, por eso fue la idea de organizarse y exigir al gobierno que se les dote de un pedazo de tierra, para que el día de mañana sus hijos tengan un lugar donde vivir y trabajar.”

Estas son algunos de los antecedentes y el contexto de la lucha por la tierra de los Dorados de Villa.

Una comunidad nahua

La organización campesina nahua Dorados de Villa es de la comunidad Lomas del Dorado, municipio de Ixhuatlán de Madero, Ver.; en la Huasteca veracruzana. La comunidad se fundó aproximadamente entre los años 1973 y 1975. Actualmente la forman unos 700 u 800 indígenas nahuas. Se conserva la lengua náhuatl, aunque “hubo un tiempo en que la escuela la estuvo prohibiendo, pero aún así no se perdió. Los jóvenes la hablan todavía, aunque sus vestimentas son ya las urbanas.

La comunidad cuenta con servicio de agua entubada, energía eléctrica, drenaje, junto con una planta tratadora de aguas residuales, negras, para no contaminar los manantiales y ríos. La cabecera está a una distancia como de 20 kilómetros, que se recorren en aproximadamente 40 minutos.

No hay servicios de salud ni hospitales equipados. Hay un hospital nuevo, “pero es un cascarón, porque equipo no tiene”. Sí hay un centro de salud, “pero no hay medicamentos”. El médico más cercano queda a 10 minutos, en Llano de Enmedio.

Las actividades económicas son las del campo, lo agrario, el jornal. Básicamente la gente se dedica al corte de la naranja. Artesanías ya no hay, “existían en un tiempo, pero con eso de que no hubo donde sacar los artesanos sus productos se vino todo para abajo”.

Campesinos sin tierra

En los años setenta se fundaron esos anexos de tierra al Lomas del Dorado. Hay 190 ejidatarios. Pero gente sin tierra son como 120 y “andan pidiendo prestado terreno para trabajar”. El inconveniente es que “tienen que pagar una renta cada cosecha o anualmente, pero la mayoría es cada cosecha. Pagan con productos, con dinero, a veces con fuerza de trabajo. También trabajan en el jornal, es decir, asalariados.

La mayor parte de las tierras las poseen los caciques: “los Benítez, los Faisal, los Quintana. Son ellos los que poseen la mayor y mejor tierra. El cacique que tiene menos, son aproximadamente de 250 y el máximo como 2,500 hectáreas”. Estos ricos llegaron después de los sesenta, entre 1969 y 1965. La mayoría es “gente extranjera que vino de refugiada acá.”

Obtuvieron tierras por medio de contactos con otros caciques, “vinieron recomendados, y entre ellos se ayudaron a conseguirles apoyos económicos para que pudieran ir consiguiendo peones, y de ahí se fueron posesionando sin comprarlas.” Por esa razón los campesinos las consideran “tierras ilegales, pero ellos dicen que ya con el Procede tienen título. Pero son gentes extranjeras. Las tierras son de México y son para los mexicanos.”

Estos caciques dedican las tierras a la siembra de pasto, la cría de ganado y a la plantación de naranjas. Viven “en la región, en otras comunidades, unos viven en Llano de Enmedio pero tienen casas en Poza Rica, Xalapa, Veracruz. Tienen propiedades en Veracruz, Poza Rica, Potrero del Llano y el Alazán, también tienen tierras por allá.”

El Procede (Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos) entró en 1996 a Lomas del Dorado. Los títulos los entregaron entre 1999 y el 2000, bajo la presidencia de Vicente Fox, aunque el gobierno de Ernesto Zedillo empezó a entregar los primeros títulos.

Desde que entró el Procede “empezó a dividir a las comunidades. Al entrar Procede se acaba la autonomía de las comunidades. Se acaban las tierras comunales. Pasan a ser pequeños propietarios, donde el rico viene y se la paga al dueño del terreno, ya es más fácil que cuando eran tierras comunales. Cuando eran tierras comunales no se podían vender las tierras, porque eran de la comunidad, del ejido. Hay algunos ejidatarios que ya no tienen donde trabajar porque vendieron todos sus terrenos. Ese es el plan de los presidentes y de los capitalistas, apropiarse de todo el terreno para que los mexicanos no tengan ni un pedazo.”

Los principales cultivos en Lomas del Dorado son el maíz, el frijol, el chile, la naranja. La naranja se empezó a producir en 1990 y 1991, con la gestión que hizo el entonces Instituto Nacional Indigenista, y una estructura que se dedicó a “bajar proyectos hacia las comunidades”. Para el campo actualmente existen los programas gubernamentales Procampo y Oportunidades que “le están dando a las mujeres.”

La migración

A partir del 1990, 1992, empezaron a salir los jóvenes a buscar otras ciudades para conseguir un empleo. “Se van por falta de trabajo. Cayó una helada, se perdieron los cultivos. Los campesinos se quedaron sin el trabajo para el campo. Tenía que levantarse otra vez todo, pero mucha gente no tenía el dinero para sobrevivir. Lo que hicieron es que muchos migraron a otros lugares: a la ciudad de México, Reynosa, Matamoros, Poza Rica. Se fueron a las ciudades para obtener un trabajo y mantener a sus familias. Unos se metieron de ayudantes de albañilería, otros de obreros en las fábricas, en las maquilas.”

En 1996, 1998, empezaron a emigrar algunos campesinos de Lomas del Dorado a los Estados Unidos. “Como estaban trabajando de obreros, no les alcanzaba el dinero para mantener a sus familias. Unos ya tenían dos o tres hijos y no les alcanzaba. La paga era muy barata, por eso decidieron irse a los Estados Unidos”. De Lomas del Dorado hay como unos ocho migrantes, recuerdan. De 2000 a 2003 “vinieron a dar una vuelta y ya no han regresado. Son puros hombres que se han ido.”

Antecedentes: el movimiento Tzocohuite

En la región hay una tradición de lucha. Por un accidente entre los autobuses “Álamos”, el 5 de septiembre del 2000, tragedia donde murió una familia completa: cinco muertos, dos hombres mayores y tres menores. Los campesinos se movilizaron. Difundieron los hechos y casos anteriores. Formaron un movimiento masivo que “no tenía estructura, no tenía nada, fue un movimiento espontáneo”. El 19 de octubre, retuvieron las grúas del empresario Nabor Mejía Viniegra, y dos camionetas oficiales de tránsito del estado. Bloquearon la carretera en el tramo Tzocohuite- Iztapalote.” El gobierno estatal respondió con la represión: “estaban apenas 19 campesinos y entró la policía estatal y pistoleros, queriendo recuperar la unidad, que se había impactado con un camión volteo que transportaba arena.”

Se movilizaron inmediatamente campesinos de varias comunidades. Salieron a las carreteras para bloquear los caminos para que la policía no saliera. En esa fecha detuvieron a 97 policías y 35 pistoleros. Se presentó al lugar el entonces secretario de Gobernación, Jorge Uscanga Escobar, y el director de seguridad pública, Alejandro Montano, porque ya habían retenido a 97 policías y 35 pistoleros. “Habíamos más de 40 mil campesinos tapando todas las carreteras.”

Se redactó una minuta de trabajo: “Venimos varias veces a Xalapa, a Gobernación, a exigirle que cumpliera el gobierno (de Miguel Alemán) su palabra y que indemnizara a las familias afectadas. Y que, como campesinos, nos diera una concesión para formar una cooperativa de transporte.”

El gobierno “traicionó su propia letra y no respetó lo que había firmado. Hubo encarcelados, un muerto, un herido de bala. Fueron presos políticos Hilario de la Cruz y Lauro Cruz. Luego, “Fue bajando el movimiento por la represión que se mantenía en aquella zona.”

Pero el 10 de junio de 2007, siete años después del Movimiento Tzocohuite, amanecimos con la noticia de que los Dorados de Villa habían tomado tierras: En sus mantas daban la bienvenida a quienes los visitara, y pedían la libertad del los presos por la represión en Atenco del mayo de 2006.

Leer mas...

El esclavismo, otro olvido del Bicentenario oficial

Judith Amador Tello
Aunque se trató de “uno de los capítulos más trágicos de la historia de la humanidad”, la esclavitud de los africanos en Europa y América, México no reconoce a fondo ni enfrenta su realidad con la llamada “tercera raíz”, al grado de que la especialista Luz María Martínez narra sus esfuerzos infructuosos para que en los libros de texto se explique a los niños mexicanos esa porción de su historia

Desde hace más de 35 años la etnóloga Luz María Martínez Montiel ha luchado para que en los libros de texto se reconozcan las aportaciones de las culturas africanas a la conformación étnica y cultural del ser mexicano; pero también el peso de la mano de obra esclava en la edificación y desarrollo de la nación desde la sociedad virreinal hasta hoy.

No ha tenido éxito.

Y es que la historia oficial sigue ponderando el mestizaje del mexicano a partir de españoles e indios y ha dejado fuera no sólo a los negros que –a decir de la investigadora– son “nuestra tercera raíz”, sino a muchos otros seres humanos que se mezclaron con la población local a lo largo de los siglos.

Poco se conoce incluso de las poblaciones negras que habitan regiones como las costas de Guerrero y Oaxaca, así como del estado de Veracruz. Y aunque con la diferencia de que las comunidades indígenas se identifican a sí mismas como herederas de culturas milenarias y luchan por el reconocimiento de sus derechos culturales, económicos, políticos y sociales desde hace siglos, los pueblos negros padecen igualmente la discriminación e intolerancia.

¿Cómo es posible –se le pregunta a la especialista– que el gobierno actual se apreste a celebrar el Bicentenario de la Independencia sin ese reconocimiento? ¿Cómo celebrar “200 años de ser orgullosamente mexicanos” sin tomar conciencia de qué es precisamente el mexicano y de todos los elementos que lo conforman, incluyendo la negritud?

En su departamento de la colonia Condesa, casi al mismo tiempo que los restos de los héroes insurgentes eran exhibidos por Paseo de la Reforma, Martínez Montiel, egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y del Centro de Estudios Africanos de París, responde:

“¡Es la misma pregunta que me hago!”

Y cuestiona a su vez:

“¿Cómo vamos a enfrentar 200 años si negamos nuestros orígenes?”

Repite que desde el inicio de las investigaciones sobre la esclavitud africana y su impacto económico, social y cultural en la conformación de la nación, se ha luchado por entrar a los libros de texto gratuitos, “porque es en la escuela donde aprendemos estas cosas, y sin embargo...”

Se interrumpe, levanta las manos y tras un silencio remata:

“¿Para qué le digo? ¡Las autoridades de la Secretaría de Educación Pública!”

Su opción ha sido dar talleres a los maestros de primaria y secundaria para que conozcan del tema, y pese a que “han quedado encantados”, no se reproduce la enseñanza en las aulas. Se le pregunta si le han ofrecido una explicación. Niega con la cabeza.

–¿Ha hablado con autoridades de la SEP?

–¡Sí, cómo no! El año pasado tuvimos un taller con altos jerarcas.

De más está insistir en que los libros de texto gratuitos siguen sin explicar la historia de la esclavitud a la cual fueron sometidos los africanos en la época colonial y dio origen a la actual población afromexicana. Por el contrario, los libros han sido criticados recientemente por suprimir distintas etapas de la historia, como la época prehispánica.

Como parte de los festejos por el Bicentenario, la Presidencia de la República, junto con la SEP y el Fondo de Cultura Económica (FCE), editó el libro Historia de México, escrito por investigadores miembros de la Academia Mexicana de la Historia (AMH), y coordinado por Gisela von Wobeser, a quien toca escribir el capítulo del virreinato de Nueva España en el siglo XVI.

En el volumen apenas hace referencia al esclavismo. Se cuenta que en 1542 la Corona expidió las Leyes Nuevas, donde se prohibió “emplear” indígenas en las minas y fábricas de los ingenios azucareros, lo cual obligó a “contratar” esclavos negros, introducidos por comerciantes portugueses, que los traían de África o los adquirían en mercados europeos y asiáticos.

Y agrega que de las uniones entre españoles, negros e indios surgieron las llamadas castas (mestizos, mulatos y zambos), “que tuvieron los mismos derechos y obligaciones que los españoles de clase baja y culturalmente se hispanizaron”.

Se pide a Martínez Montiel una opinión sobre el libro. Pregunta quién lo escribe, y al escuchar que miembros de la AMH, coordinados por Von Wobeser, ataja:

“Sin comentarios.”

El año pasado el jefe del Ejecutivo, felipe Calderón, conmemoró la rebelión encabezada por Gaspar Yanga, un príncipe africano que fue traído como esclavo, y celebró el 400 aniversario de la fundación del poblado de Yanga, en Veracruz (1609), como “el primer pueblo libre de América”, según las crónicas de prensa, que destacaron la ausencia en el acto oficial de descendientes afromestizos.

Martínez Montiel aclara que se deben tomar los hechos “con prudencia”, pues no se puede considerarse como un antecedente de la gesta de Independencia. Y puntualiza que Yanga no fue el primer territorio libre de América, sino Haití (1804), “¡y hay que ver cómo está ahora!”.

Bien harían, insiste, en reconocer las aportaciones de la mano de obra esclava, saber que las tropas de Miguel Hidalgo estuvieron nutridas por afromestizos o que la misma sor Juana Inés de la Cruz dedicó unas ensaladillas a la población negra. Se sabe que manifestó preocupación por ella.



Tras las huellas



El pionero de los estudios africanistas en México desde los años cuarenta del siglo XX Gonzalo Aguirre Beltrán (1908-1996) hizo ver también la grave omisión en la historia de México. En la introducción del tomo XVI de su obra antropológica, señala:

“Es inconcebible que la Historia de México (1978), editada por Salvat y coordinada por Miguel León Portilla, preclaro profesional, con quien colabora la flor y nata de nuestros historiadores, no mencione una sola vez al negro, o a la esclavitud negra en alguna de las 3 mil 100 páginas de los 13 volúmenes profusamente ilustrados.”

No quiso atribuirlo a un “olvido involuntario”, pues habría sido “racismo larvado, inconsciente”, más bien consideraba la falta de especialistas en el tema. Entonces ya mencionaba entre los pocos al fallecido Gabriel Moedano y a Martínez Montiel.

Ganadora de la medalla Gonzalo Aguirre Beltrán, la antropóloga afromexicanista continuó por la brecha abierta por el médico antropólogo al fundar, en 1974, en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) el proyecto Afroamérica. La tercera raíz, y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el seminario de Historia de África y el curso Mundo africano. Edad moderna, luego de haber recorrido mundo en busca de conocimientos sobre africanía con profesores de la talla de Claude Lévi-Strauss, Roger Bastide, George Balandier y Jacqueline Delange.

Creó, asimismo, en 1987, el Museo de la Ciudad de Veracruz con la primera sala dedicada al tema de la esclavitud; en 1989, con Guillermo Bonfil como director general de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Programa Nuestra Tercera Raíz, basado en los proyectos anteriores, que ahora retoma su nombre Afroamérica. La tercera raíz, dentro del Programa México Nación Multicultural, de la UNAM, dirigido por el etnólogo José del Val.

A decir de la antropóloga, a lo largo de estos más de 35 años se han editado varios libros de estudios afroamericanos en Centroamérica, Sudamérica y México. Ahora, destaca, hay más investigación y ha habido “una producción grande de tesis”, tanto en la Ciudad de México como en los estados de la República. Aunque sigue faltando difusión, el término “tercera raíz ha alcanzado cierta voz”; hay gente interesada en averiguar a qué se refiere.

“Hemos despertado vocaciones en la UNAM. A estas alturas debe haber 40 especialistas en provincia y en el extranjero que han venido a estudiar aquí porque esa materia no se da en las universidades de América Latina, en la mayoría de las universidades, podríamos decir para no pecar. Cuando había becas para latinoamericanos, yo tenía estudiantes de Colombia, de Trinidad, de Estados Unidos, en fin, en Cuba misma no hay una materia como ésta y es una de las potencias más adelantadas en estos estudios, pero no existe la cátedra de historia de África o de Afroamérica, es otro beneficio que da la universidad.”

Una de las aportaciones que considera tendrán efecto a largo plazo es que los afromexicanos están reclamando reconocimiento y tienen ahora argumentos reales de apoyo para la búsqueda de su identidad, y en una retroalimentación, pronto se editará un libro con este tema. Antes –recuerda su propio caso– se iba a África a buscar la historia de la africanía del siglo XVII, hoy se acude a las comunidades afromexicanas y se constata cómo se transformaron tanto África como América, y España y Europa también a partir de las aportaciones de esos continentes.

“Ninguna de las tres culturas, europea, americana y africana, quedaron intactas, sería absurdo. Nosotros le llamamos cultura afroamericana a aquello que contiene elementos de africanía, pero contiene también elementos de hispanidad y de indianidad, es una cultura híbrida. En ningún caso podemos encontrar culturas puras.”

–¿Cuál ha sido el beneficio para las comunidades negras de México?

–Bueno, si no hay beneficios para las escuelas (en libros de texto), no hay beneficios para las comunidades.

Luego reconsidera, pues aunque oficialmente no se reconozca a estas poblaciones, el Programa sí los ha beneficiado. Menciona por ejemplo la creación del Museo de las Culturas Afromestizas Vicente Guerrero Saldaña (primero en su tipo), en Cuajinicuilapa, Guerrero.

Cabe señalar, como ejemplo también, que recientemente se realizó el foro Afromexicanos: Por el reconocimiento constitucional de los derechos del pueblo negro de México, cuyo resultado es el libro De afromexicanos a pueblo negro, compilado por Israel Reyes Larrea, Nemesio J. Rodríguez Mitchell y José Francisco Ziga Gabriel, cuya versión electrónica puede consultarse en la web del programa México, nación multicultural.

“A las comunidades –dice la etnóloga– se les beneficia regalándoles su historia, despertándoles la conciencia de su identidad, enseñándoles pues, es lo que nos toca hacer. ¿Cuántos beneficios puede haber en las comunidades en México? Todavía no los puedo medir, para qué especular. Ahora estoy estudiando los procedimientos de organización de los llamados pueblos negros de Oaxaca y de Guerrero.

“Porque esta idea de organizarse y reclamarse como afrodescendientes no es originaria de México, viene de otras partes de América Latina, entre ellas Colombia, en donde el reclamo es diferente y el problema es muy distinto. En cada país de América Latina hay una situación, pero no en las mismas condiciones ni en los mismos términos.”

La organización de los pueblos negros no es tampoco semejante a la de las comunidades indígenas. Tras recordar que recientemente hubo un encuentro entre grupos de ambas comunidades que se llamaron “hermanas”, la especialista explica que el reconocimiento a la diversidad cultural (impulsado por ejemplo ahora por la UNESCO), entraña una lengua propia, una historia conocida, un reclamo a esa historia y a una identidad, y los negros no tienen todo ello.

Hay que recordar que sus antepasados fueron arrancados literalmente de sus territorios, no lograron conservar sus lenguas ni sus formas culturales.

“No conocen su historia, no conocen sus orígenes, apenas se están enterando de quiénes son.”

De hecho, la etnóloga no está de acuerdo con el uso del término “negro”, se opone a él aunque los propios pueblos negros se autonombren así, pues considera que no se debe juzgar a la gente por el color de su piel, “ése es el racismo verdadero”.

–¿Cómo llamarlos entonces?

–Lo estoy averiguando –responde al tiempo que levanta un ejemplar de La raza cósmica, de José Vasconcelos, que está releyendo–. El término negro es una categoría colonial, ¿cómo es que la seguimos usando? Les decían negros a los esclavos, pero ellos venían de pueblos con nombre y apellido, de verdaderos imperios, igual que los indios, y fueron despersonalizados por los europeos: De aquí a acá son indios y de acá para allá son negros, y se acabó, no tienen personalidad, no tienen nombre, no tienen cultura.



Vergonzosa historia



Los antecedentes históricos de una nación esclavista pueden no ser motivo de “orgullo” en el contexto celebratorio de 200 años de “Independencia”, como reza la propaganda del gobierno que en contraste otorga el reconocimiento del Águila Azteca al líder sudafricano Nelson Mandela, por su lucha contra el apartheid, pero no reconoce las aportaciones de los negros en su propio país.

Ganadora por su parte del Premio Internacional Fernando Ortiz, otorgado en Cuba, debido a sus aportaciones en los estudios afroamericanos, Martínez Montiel resume en un breve texto aquella parte de la historia de México, que comparte con otros países como Brasil, Cuba o Colombia:

“El comercio trasatlántico de esclavos que duró alrededor de 400 años es uno de los capítulos más trágicos en la historia de la humanidad. Millones de hombres, mujeres y niños africanos fueron capturados, enviados en barcos, vendidos a dueños de plantaciones y otras empresas coloniales y esclavizados por varias generaciones.”

El texto es la presentación de la exposición Afroamérica. La tercera taíz, mediante la cual ha venido difundiendo no sólo en México sino en otros países de América Latina, África y Europa los temas de la esclavitud africana. Se expuso por primera vez en 1999 en la Casa del Lago.

Ahí queda claro que no se trató de “contratar” negros. La antropóloga africanista enfatiza:

“La diáspora africana, en tanto que movimiento forzado de millones de seres humanos, fue el mayor traslado de personas que el mundo jamás haya conocido... cambió el curso de la historia generando un largo proceso de interculturación en el que surgieron nuevas y originales manifestaciones conformadas por pueblos y civilizaciones antes desconocidos.”

Y lamenta:

“A pesar de ello, gran parte de esta historia aún no ha sido contada. Se le ha dado muy poca atención a la tragedia de la esclavitud, al sufrimiento humano que causó, al racismo que generó y al gran impacto que tuvo sobre tres continentes: América, África y Europa.”

Expone que los africanos hicieron aportaciones a la agricultura, la pesca, la minería, la metalurgia, la medicina tradicional, contribuyeron al desarrollo de Europa y del entonces llamado Nuevo Mundo. Y desde siempre lucharon por la abolición de la trata de esclavos en movimientos de resistencia. Pese a ello, sus descendientes no han conquistado sus derechos civiles y políticos:

“El estigma de la esclavitud existe aún en sociedades racistas, segregacionistas, y en los sistemas de apartheid, así como en formas modernas de esclavitud tales como el trabajo de niños, la servidumbre, la prostitución y otras formas disimuladas de explotación como la de los migrantes indocumentados en todo el mundo.”

La investigadora incluso pone en duda cómo serán tomados en cuenta los negros en el Censo General de Población y Vivienda.

“¿Por el color de su piel?”, pregunta con ironía el remarcar que ello sería una forma de racismo, un estigma. Antropólogos e historiadores han señalado que el censo no tiene una metodología adecuada tampoco para reconocer a la población indígena, a veces simplemente se guían por determinados elementos (dormir en petate, no en cama; usar huaraches, no zapatos; o el tipo de alimentación), cuando esto tiene que ver también con condiciones socioeconómicas, no sólo de tradición cultural.

Al dar a conocer la salida a la luz pública del libro De afromexicanos a pueblo negro, la agrupación De África, A.C., destaca:

“Creemos que hoy más que nunca, en que el mundo entero está reconociendo el papel importante que han tenido los pueblos afrodescendientes en la construcción de cada nación en donde hay presencia negra, debemos en nuestro territorio mexicano, acompañar a los pueblos negros a consolidar sus derechos. El censo, de acuerdo con lo establecido en el foro afromexicanos, constituye un principal paso.”

Advierte además que ya no quieren ser sólo un “objeto de estudio” de congresos y seminarios, quieren ser protagonistas y relatores de su historia:

“Los negros, como objeto de estudio, siguen siendo los negros atrapados en los archivos que quedaron olvidados, porque siempre han sido ignorados. Por eso a lo mejor se piensa que no hay negros en México, porque cuando se habla de ellos, se habla de quienes están en los archivos. Pero en la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, en Valerio Trujano, Oaxaca, en Veracruz, en Coahuila y en todo México hay un pueblo negro que exige se le reconozca, que exige libertad de tránsito, que exige salir de esos groseros niveles de pobreza que Conapo (Consejo Nacional de Población) manifiesta, que exige ser parte de programas federales, que no quiere verse reflejado en las estadísticas como los más analfabetos, como los más carentes de servicios, como los más olvidados.”

Leer mas...

viernes, 11 de junio de 2010

Qué sería de México sin drogas

SABINO BASTIDAS COLINAS
El tema de las drogas es también un tema económico y un problema de mercado. Este es uno de los ángulos más interesantes para explicar el fenómeno, y probablemente, la verdadera pista para combatirlo seriamente o quizá, por lo menos, para contenerlo. Es claro para todos que las drogas son un producto, que tiene un precio alterado por una prohibición, que genera naturalmente mayor riqueza y utilidad.

¿Pero de qué estamos hablando? ¿De cuánto estamos hablando? ¿De qué tamaño es el negocio? ¿Qué tan rentable es? ¿Qué tan grave sería para algunas economías nacionales que el negocio dejara de funcionar? ¿Cómo funciona la economía de la droga? ¿Qué pasaría de verdad si los gobiernos ganaran la guerra contra las drogas y ese negocio quebrara o se paralizara?

Podemos tratar de entenderlo con el caso mexicano. El periodista Jacobo Zabludovsky empezaba un artículo hace unos días diciendo: "Si la divinidad dispusiera que esta noche terminara el narcotráfico en México, mañana estaríamos muriéndonos de hambre. O casi." (El Universal 12/04/2010). Hacía referencia a la publicación de un informe dado a conocer por la consultora Stratfor, en el que se afirma que cada año, ingresan a la economía mexicana alrededor de 40.000 millones de dólares (mdd), unos 32.000 millones de euros, por concepto de drogas. Si el dato es cierto, como señala la consultora, la afirmación del periodista mexicano no resulta de ninguna forma exagerada.

Es muy difícil calcular el tamaño del negocio de las drogas. Se han hecho muchos ejercicios y estimaciones. En el caso de México, los cálculos van desde los 10 a 15.000 mdd (8 a 12.000 millones de euros,) un estimado que reconocen en privado algunas agencias del gobierno mexicano, elaborado a partir del flujo de dólares entre México y Estados Unidos, un dato duro, cierto, muy conservador, que nos da una evidencia empírica por lo menos del piso o del punto de partida del negocio de las drogas, hasta cálculos más amplios como la de Stratfor u otras agencias internacionales y centros académicos, que han deslizado y aventurado cifras que van de los 40 a los 50.000 mdd (de los 32.000 a 40.000 millones de euros).

Para tener algún elemento de comparación, los ingresos de México por concepto de remesas en 2009 fueron de 21.181 mdd (16.945 millones euros) los ingresos por concepto de turismo fueron de 11.275 mdd (9.020 millones de euros); los ingresos por petróleo fueron en 2008 de 50.635 mdd (40.508 millones de euros); y en 2009 de 30.882 mdd (24.705 millones de euros); la inversión extranjera directa fue de 23.179 mdd (18.543 millones de euros) en 2008 y de 11.417 mdd (9.133 millones de euros) en 2009. La comparación es abrumadora.

Sergio Ferragut en un libro publicado recientemente, A Silent Nightmare, afirma que el negocio de las drogas en Estados Unidos es de 125 mil mdd (100.000 millones de euros) según la estimación de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Crimen, es casi el doble de la cifra reconocida por el gobierno norteamericano, que habla de 65.000 mdd (52.000 millones de euros).

Los especialistas insisten en que la mayor parte del negocio de las drogas, que las grandes ganancias y utilidades, se quedan en lo que llaman "la última milla", es decir, en quienes controlan el último tramo de la cadena de producción y comercialización. Gana mucho más quien lo comercializa en los grandes centros de consumo y quien se lo hace llegar al consumidor final. Este criterio ayuda a moderar las grandes cifras que se atribuyen a la economía mexicana. Pero en cualquier escenario, un porcentaje muy importante de este negocio se queda en México, y sin duda es un tema que altera las cuentas nacionales, y del que por cierto, nunca habla el gobierno mexicano.

Lo que estamos obligados a reconocer es que el negocio ilícito de las drogas significa ingresos extraordinarios y un flujo de capital para los países comercializadores y productores de drogas. Y que si se quiere combatir realmente el narcotráfico es necesario atender dos frentes: primero, una clara y frontal estrategia para combatir el lavado de dinero; y segundo, una estrategia social y económica para sustituir el negocio ilícito del narcotráfico, por negocios productivos lícitos. El gobierno mexicano tiene una fachada ineficaz del primero y carece totalmente del segundo.

El negocio de las drogas significa muerte, veneno y destrucción para una sociedad, pero paradójica y perversamente, la otra cara de Jano, es que también significa ingresos, ventas y empleos. Significa dinero fresco circulando y activando la economía. Dinero ilegal que, tras un proceso de lavado, se inyecta de manera directa en el desarrollo y se convierte en inversión.

Ahí está la manzana envenenada. De una forma u otra, las complicidades son muy amplias. Los mexicanos normales, que tienen negocios lícitos, elevan el umbral de tolerancia, y también se ven beneficiados, directa o indirectamente de estos flujos de capital.

George Friedman, director de Stratfor y autor del libro The next 100 years, asegura que, sin lugar a dudas, el negocio de las drogas "al final, contribuirá con el crecimiento económico de México." Y es que el dinero que sale del bolsillo de los consumidores de droga en Nueva York se convierte en dinero circulando en las economías de Ciudad Juárez, Morelia o Ciudad de México.

La "guerra" de Calderón contra las drogas estuvo desde el principio equivocada, porque le apostó más a la fuerza que a la inteligencia. Porque era necesario construir una estrategia mucho más amplia, integral, con muchos otros componentes, y uno de ellos era el financiero y económico. No lo tuvo. Y las decisiones tienen consecuencias.

México está obligado a preguntarse hoy: ¿Qué pasaría de verdad con su economía si ese dinero dejara de entrar? ¿Qué pasaría con su macroeconomía? ¿Qué pasaría con las pequeñas economías de cientos de pequeños pueblos, familias, comercios y negocios, que viven gracias a esos ingresos? Por ejemplo, ¿qué hubiera sido de México en la crisis del 2009 con una caída de -6,5% del PIB, sin los ingresos del negocio de la droga? ¿Cuál es la estrategia para combatir el lavado de dinero? ¿Cuál es la estrategia para sustituir la economía del narcotráfico?

Son preguntas que si no tienen respuesta, llevan a otras más graves: entonces ¿va en serio la guerra de Calderón contra las drogas? ¿Qué consecuencias tiene una guerra militar o armada, sin una estrategia económica y financiera? En el fondo ¿qué tanto ha contribuido la "guerra" de Calderón contra el narcotráfico para aumentar los precios de las drogas y en el fondo para mejorar las ganancias y las utilidades del negocio de las drogas?

Era elemental, desde un principio la estrategia era "Follow the Money..."

Leer mas...

jueves, 10 de junio de 2010

Otro video de policia gringo matando un niño mexicano

Un video difundido ayer por la cadena Univisión muestra el momento exacto en el que un agente de la Patrulla Fronteriza dispara contra el menor Sergio Adrián Hernández en las inmediaciones del Puente Internacional Paso del Norte, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Los restos de Sergio Adrián Hernández Güereca –asesinado el lunes por un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos– fueron velados por su familia y amigos en una humilde casa de la colonia Plutarco Elías Calles, en el poniente de esta urbe fronteriza.

María Guadalupe Güereca, madre del joven, preguntó continuamente durante el servicio fúnebre: "¿por qué mi hijo? ¿Por qué mi hijo, si nada malo hacía?" Los seis vástagos que le sobreviven intentaron en vano consolarla.

Jesús Hernández, padre de Sergio Adrián, de oficio lavacoches, aseveró ante el féretro del muchacho: “no quiero venganza; ésa se la dejo a Dios, sólo quiero justicia contra el migra que mató a mi hijo”.

Güereca consideró: "el homicidio de mi hijo es de odio; por eso voy a presentar una denuncia internacional, ya que el gobierno mexicano está vendido al de los gringos".

Frente al ataúd, dijo: “mira nada más, le dejaron el rostro destrozado, verlo así me deja sin vida, porque sin mi hijo ya no quiero vivir. Él era la razón de mi existencia, por él trabajaba hasta tarde para pagarle la escuela y apoyarlo con sus estudios.

"Por eso exijo justicia, porque sé y estoy convencida de que no era ningún delincuente, y mucho menos que pretendiera cruzarse a Estados Unidos."

El cansancio de la señora era evidente. El féretro de Sergio Adrián fue colocado en una habitación de cuatro metros de largo por cuatro de ancho, al lado de un viejo sillón, entre temperaturas superiores a 40 grados centígrados.

El matrimonio Hernández Güereca recomendó a los periodistas asistentes “denunciar a los asesinos de la migra de Estados Unidos, que entraron a mi tierra armados para disparar a mi hijo, y por eso buscamos justicia”.

El funeral será este jueves, luego de las tres de la tarde, para que esté presente toda la familia, ya que una hermana de Sergio Adrián vive en Estados Unidos, y este miércoles estaba en camino.


Leer mas...