La palabra animal proviene del latín anima, que significa alma, soplo o aliento vital. Un ser animado es un ser dotado de vida. Los humanos somos una especie animal emparentada con los chimpancés; sin embargo, las teologías y filosofías occidentales han creado un ego especisista (discriminación por especie) que obstaculiza la aceptación de nuestra animalidad. Hay un cierto estatus semidivino para lo humano. Se ha llegado a decir que los animales no tienen alma o que los humanos no somos animales. La ignorancia del significado de la palabra animal está relacionada con el antropocentrismo (sólo las necesidades humanas importan) o el especismo, alimentados desde las religiones judeo-cristianas hasta una ciencia carente de ética. Un científico que tortura a animales en un laboratorio (muchas veces para obtener resultados ya conocidos) viola la regla de oro de la ética, pues a él no le gustaría que le hicieran lo que él le hace a los animales no humanos con los que experimenta. Carece de consideración a la vida y a la capacidad de sufrir de otros seres; no tiene conflicto moral con ello, al igual que un cazador o un torero.
lunes, 9 de febrero de 2009
Maltrato Animal
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